Júnior 4 Real Cartagena 2
Un curso de lectura rápida.
Por Carlos Hurtado Morón
Eso fue lo que le faltó al equipo ayer en la tarde en el Metropolitano; leer el partido rápidamente desde afuera y desde adentro. Desde afuera el técnico tratando de replantear la forma como quiso esperar al Júnior; y desde adentro los jugadores buscando el camino por donde sofocar las emergencias.
El compromiso lo planteó el equipo de Lucho Grau con un 3 – 4 – 1- 2; siendo el medio campo rojiblanco un laboratorio de ideas a borbotones. Por los costados con Jaider Romero, derecha; y César Fawcett, izquierda. Por el centro Nicolás Torres y “Boquilla” Iriarte, como cabezas de área sacaban al tiburón desde el medio y con un Riep que se movió por todo el frente. Se cansaron de abrir la cancha y encontrar más de un semáforo en verde para transitar como por autopistas a 120 kms, y lo peor, sin guardas de tránsito, porque ni Alegría ni Rivas fueron capaces de poner un stop en el camino.
En el medio, Omar Pérez no hacía sombra cuando el Real no tenía la pelota (que fue la mayor parte del primer tiempo) y Mckenzie se dedicó a tratar de aplacar las rechiflas desde la tribuna de Corea; o sea estaba en otro partido.
El técnico Aristizabal pensó un partido durante la semana como si no hubiese reunido la suficiente información del rival (al que más enfrentó en pretemporada) y lo esperó con un 4 -2 que se mostró lento para cerrar a los costados y mucho peor con dos volantes más que poco colaboran en el quite. Es decir , él sabe que si su rival juega así y su onceno sólo tiene dos volantes para la marca y dos más que no sienten esa labor, pues arme linea de tres y listo, con un sólo delantero. Y para colmo de males se le lesiona el mejor hombre del frente de ataque: Carlos Rentería.
Así se pasó un primer tiempo vertiginoso, como un paseo en la montaña rusa, sin pausa y sin administradores. Cuatro marcadores tuvo el Real Cartagena a su favor ayer en la tarde (0-0; 1-0; 1-1; 2-2) y en ninguno de los cuatro se vio la mano de los talentosos, muy lejos de la jerarquía que se les conoce.
Aristizabal se mostró lento en los cambios para taponar a los volantes laterales y lo vino a hacer cuando el marcador no estaba a su favor (2-3) y sacando a Mckenzie que pese a ponerse a jugar maricaditas (casi se inventa dos goles en contra) en el segundo tiempo el Real no se hubiese mostrado tan liviano para atacar a un rival que lució grande como su estadio, sin serlo.
Carlos Hurtado Morón (especial para el Blog Real Cartagena)