De la gloria al infierno
El narrador Eugenio Baena relata el drama que vive hoy su equipo del alma: Real Cartagena.
TODAVÍA TENGO FRESCA aquella tarde del 11 de diciembre del año pasado cuando mi Real Cartagena derrotó 4-0 a Santa Fe, y clasificó a la final del fútbol profesional colombiano.
El partido empezó a las 3:30 p.m., y a esa hora las 15.000 sillas del estadio Pedro de Heredia estaban ocupadas por 18.000 espectadores. En las tribunas sol y sombra, los furibundos hinchas del Real coreaban las gambetas de nuestro monstruo Preciado, los pases precisos de Frank Pacheco y los remates de larga distancia del mago Rentería.
El primer tiempo fue emocionante, pero salió en blanco. El Real siempre atacó y los hombres de Basílico se defendieron como leones. En la etapa complementaria la suerte cambió y, como pasa con el buen vino, cada segundo se disfrutó hasta que terminó.
A los 4 minutos, nuestro Galarcio bajó la bola en el área cardenal, Carlos Ganiza Ortiz rechazó mal y Fabián Díaz marcó un autogol. Fue el 1-0. Luego vinieron el segundo, el tercero y el cuarto gol, un penal cobrado con maestría por Luis Ómar Valencia.
A los 47 minutos, el árbitro Alberto Duque se llevó el pito a la boca y acabó el partido. Entonces el Pedro de Heredia enloqueció. Llegó la euforia, se prendió la parranda y miles de aficionados se metieron a la cancha. En un costado, unos les rezaban a la Virgen de la Candelaria por el milagro; y en el otro, había desmayos de alegría.
A mi cabina de transmisión se abalanzó un mar de cartageneros, enfermos de felicidad. Grité hasta que me quedé sin voz y narré como si el mundo se fuera a acabar. Era la primera vez que un equipo que había ascendido ese mismo año a la máxima categoría llegaba a la final del torneo más importante del fútbol. Luego, salimos subcampeones.
EN SÓLO CUATRO MESES, EL REAL PASÓ DE SUBCAMPEÓN AL ÚLTIMO PUESTO. AHORA ESTÁ AL BORDE DEL DESCENSO.
Tal vez ese delirio fue comparable cuando ganamos en Valledupar, en diciembre de 2004, el torneo de la B y obtuvimos el cupo a la primera división. Recuerdo que no vi al Real porque me encontraba narrando en el Pedro de Heredia el partido del Expreso Rojo, el otro cuadro cartagenero. Pero también no olvido que mi garganta reproducía los goles cuando mis compañeros de Caracol Valledupar decían que mi equipo había marcado.
Sin duda fueron grandes alegrías y momentos inolvidables los que vivimos los cartageneros, gracias a empresarios como Hernán Vélez, Augusto Pinedo, Dumek Turbay y Rodrigo Rendón que organizaron un equipo ganador y pusieron un `Mesías' a la cabeza: Hernán Darío Herrera, el arriero.
Sí, Herrera ha sido el único técnico que nos ha logrado llevar a la gloria y no en una, sino en varias oportunidades. Gracias al `Mesías', los cartageneros aprendimos que los éxitos en fútbol tienen un sabor distinto a los campeonatos de boxeo, béisbol o patinaje.
Sin embargo hoy, cuando los gozosos son historia y los dolorosos realidad, siento un guayabo que me rompe el alma. Pero, ¿por qué estamos así? Debo decir que nuestros directivos pecaron al no retener al `Mesías' Herrera, quien siempre esperó una llamada que nunca llegó.
Hoy somos un club sin ambición, sin entrega, sin fuerza, sin alma. En el terreno, en la cancha, nos falta sudar la camiseta. Mi tropa 2005 luchaba, peleaba hasta el último balón y era tal el sentido de pertenencia que los muchachos se querían matar en el campo.Este Real 2006 es temeroso, rígido, atado y no se sale de un esquema ni arriesga nada. No es creativo, no intenta, no transmite ni tiene factor sorpresa, y eso que el fútbol es sorpresa. Nuestros jugadores tampoco han entendido que deben exigirse al máximo para que la hinchada los respalde. Un factor que parece no importarles, pero que es necesario.
Lo que podemos rescatar es que no hemos perdido la motivación, las ganas ni los deseos. Y a pesar de ser últimos, y de tener la peor campaña de la historia, nuestro Real goza de buena salud económica y las quincenas están al día. Aspiramos que en el segundo torneo nuevamente nuestro equipo se abrace al éxito. Ojalá así sea. Lo que es claro es que los verdaderos hinchas no soportamos un tercer descenso.
DE CAL Y ARENA
REAL CARTAGENA ha descendido dos veces al torneo de la B (segunda división), en 1992 y 2002.
EN EL TORNEO PASADO, y jugadas 12 fechas, había logrado 19 puntos. Al final fue subcampeón. Este año, tan sólo ha conseguido un punto.
EL REAL SE ACERCA a lo que sería su tercer descenso. Está a seis puntos de la B, con sólo tres equipos por debajo.
EL 18 DE ABRIL empezó la era del uruguayo Julio Avelino Comesaña. Es el tercer técnico que este año tiene el equipo.
tomado de : http://www.revistacambio.com/html/cronica/articulos/4752/